El
ecosistema terrestre es por sus características con el
que los seres humanos tenemos mayor relación.
Éste, es
muy extenso y alberga un gran número
de
sub-ecosistemas.
Los
ecosistemas nunca son inter-dependientes unos de otros,
siempre existe un flujo de materia y energía entre
ellos.
¿De que forma están
relacionados los ecosistemas terrestres y acuáticos?, un
ejemplo bastante explicativo sería: en otoño, cuando caen las hojas de los
árboles, éstas se depositan en grandes cantidades en el
suelo. Cuando se produce la lluvia, la
mayoría de éstas, son arrastradas hasta el río, junto
con la corriente que forma el agua de lluvia ladera
abajo, esto hace que el ecosistema fluvial
reciba un aporte considerable de materia orgánica
terrestre (hojas muertas y materia orgánica en general
del suelo, ricas en carbono).
Esta materia orgánica
aportada del ecosistema terrestre, será tratada por los
descomponedores
acuáticos, y los nuevos nutrientes, contribuirán a que se enriquezca
este medio. Sin este
aporte externo, el ecosistema acuático tendría
características distintas.
Estamos hablando de
ecosistemas terrestres, y el agua (factor principal
del ecosistema acuático), es un factor determinante y
limitante en estos ecosistemas. Los seres vivos poseen altas cantidades de
agua en sus cuerpos, el ser humano concretamente un
70%,
aprox. En el caso de las plantas aún más.
Al igual
que el ecosistema acuático influye en el terrestre,
cuando se evapora el agua, provoca nubes y las nubes a
su vez la lluvia, factor imprescindible para la vida del
ecosistema terrestre.
Esto nos hace ver la
importancia que tienen todos los ecosistemas del
planeta, pues si en alguno de ellos existe
contaminación, destrucción, modificación externa, sobre
explotación exterior, etc., se ven afectados los demás,
ya que la relación entre ellos es muy estrecha.
En el planeta Tierra, la
parte sólida de la misma, se compone de:
corteza,
manto y
núcleo.
Siendo
la corteza,
la capa superficial de la tierra, con un 0´6%
del volumen total del planeta. Tiene un grosor medio de
5 a
9 kilómetros en la corteza oceánica
y de 30 a 40 kilómetros de grosor medio, la corteza continental.
|