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Tanto en los ecosistemas terrestres como en
los acuáticos, el suelo, como uno más de los eslabones que componen la
cadena natural de nuestro planeta, tiene vital importancia para el resto
de los demás integrantes del mismo.
El ciclo natural de suelo es un sistema
dinámico, pasa por la descomposición de la materia orgánica por parte de
los microorganismos en sustancias diversas. Estas sustancias son
filtradas al subsuelo, donde las plantas la absorben para así producir
nutrientes a los herbívoros, éstos a los carnívoros, volviendo a cerrar
el ciclo de nuevo los descomponedores.
Durante el ciclo, el suelo se ve afectado
por las actuaciones del hombre, incorporando sustancias contaminantes al
mismo, éstas se aportan a través de deshechos urbanos, vertidos a ríos o
abandonados en el suelo. Si estas sustancias son biodegradables, el
problema se suaviza en gran medida, pero si por el contrario son
recalcitrantes, la agresión contaminante puede tener resultados
catastróficos.
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